Adolescentes deportistas: las presiones de estudiar, entrenarse y competir entre la elite

En los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 competirán 3.800 deportistas de entre 15 y 18 años. Cómo ser adolescente y atleta de alto rendimiento sin quebrarse en el intento.

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Entre el 6 y el 18 de octubre de 2018, Buenos Aires será el centro del olimpismo mundial. Alrededor de 3.800 atletas competirán en los 32 deportes de los Juegos Olímpicos de la Juventud, que contagiarán una energía adolescente a pura adrenalina. Es que no se puede obviar que los protagonistas tienen un rasgo distintivo: serán deportistas de entre 15 y 18 años, auténticos componentes de una franja etaria que los especialistas ubican entre los millennials y la Generación Z (Gen Z).

Quienes han estudiado a los adolescentes nacidos con el siglo XXI no pierden de vista que vinieron al mundo en un contexto tecnológico y de valores con características específicas. Hay quienes los visibilizan por ser una generación de consumidores y usuarios que obligarán a los mercados a adaptar sus productos. Hay quienes los identifican por ser nativos digitales y abusar de los aparatos tecnológicos. Y están quienes prefieren mencionar su capacidad para hacer varias cosas a la vez, con exigencia pero volatilidad al mismo tiempo.

Delfina Pignatiello2

¿Pueden adaptarse estos adolescentes a los valores que requiere el deporte de alto rendimiento: compromiso a tiempo completo, sacrificio, dedicación y trabajo en equipo?

Yo no comencé ganando en el deporte. Siempre vi las derrotas como una enseñanza y la única que me dolió fue cuando no me clasifiqué a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016”, le cuenta la velista Celina Saubidet Birkner a Clarín. La windsurfista tiene 16 años, es la campeona argentina y es consciente de la era de estímulos tecnológicos que la rodean, pero comparte su indignación: “Siempre que voy al gimnasio, veo a todos con los celulares prendidos y al lado suyo. Yo ni lo llevo. No entiendo si van a entrenarse o qué”.

Delfina Pignatiello es la joya de la natación argentina y acaba de batir los récords nacionales de los 400 y 800 metros libre. Sus 17 años quedan olvidados cuando se la escucha. “Una vez que empecé a competir, a entrenarme más duro e ingresé en la alta competencia, me di cuenta de que es a lo que me quería dedicar. Por eso pongo todas mis fuerzas para cumplir con lo que eso signifique”, cuenta Calu, como le dicen sus amigas.

Nelly Giscafré es pionera de la psicología deportiva en la Argentina y trabaja desde hace 25 años en el CeNARD, donde se llevó adelante un cuestionario en común para 256 deportistas argentinos de entre 12 y 18 años sobre sus inquietudes, la relación con el entrenador y con la familia, los niveles de presión y sus pensamientos sobre el entrenamiento y sobre la competencia. Y en el VII Congreso Internacional de Psicología del Deporte, en octubre pasado, fue clarísima: “Un problemón es que muchos chicos se van a la cama con los teléfonos y duermen entre 5 o 6 horas nada más. ¿Cómo les pedimos que no tengan ansiedad si no duermen?”.

Y enseguida la especialista llega al nudo de la cuestión, cuando de jóvenes en el deporte se trata. “¿Quieren que a los deportistas les vaya bien? Comuniquémonos con ellos -sostiene-. Si no, los chicos de 12 o 13 ya tienen presiones. Hay que enseñarles a perder. No siempre van a ganar. ¿Existe el invierno sin el verano? No. ¿Existe ganar sin perder? No. ¿Por qué se descarta perder en la enseñanza deportiva?”.

El académico Ramiro Fernández, creador de Lectorati.com, ofrece su mirada crítica. “Trabajo y me relaciono con jóvenes y ellos están buscando su lugar. Quieren ser emprendedores para diferenciarse de la generación anterior y eso es bastante normal”, describe. Y afina su análisis: “Los adultos tienden a asignarle características a la juventud. Entonces dicen: ‘Estos chicos están perdidos’. Es lo mismo que decían los Baby Boomers (nacidos pos Segunda Guerra Mundial) de la Generación X (nacidos entre mediados de los ‘60 y los ‘80), quienes criaron a los millenials. Se tiende a maximixar los hechos, pero los vínculos con los pares son exactamente los mismos. El problema es que hay una tendencia a caracterizar como mejor al pasado”.

Las atletas consultadas no omiten referirse a otro tema con el que deben lidiar a su edad: son deportistas de alto rendimiento, pero sobre todo son estudiantes. Y el tiempo no abunda.

Pignatiello, abanderada en quinto año, tiene en claro su panorama: “El año que viene analizaré los pasos para lograr irme a estudiar a Estados Unidos con una beca. Allá las universidades tienen más consideración con los deportistas y adecuan los horarios a tu entrenamiento”. En tanto, Saubidet Birkner explica: “Estoy en el último año del colegio y lo hago a distancia para no perder contenido y estar al día. Es obvio que voy a estudiar una carrera, porque con el deporte solo no podré vivir. No sé qué hace la gente que no hace deporte, pero la filosofía deportiva es un salvavidas total”.

Celina Saubidet Birkner

Camau Espínola y Meolans, las voces de la Generación X
Dos referentes de la Generación X, Carlos Espínola y José Meolans, hablan sobre su relación con el deporte.

Cuando descubrí que la competencia me atrapaba, supe que necesitaría entrenarme y, luego, que debería tener mucha perseverancia, paciencia y conducta. Entonces me establecí objetivos”, contó el cuádruple medallista olímpico.

Y Meolans agregó: “La facilidad con la que se toma llegar a unos Juegos Olímpicos o Panamericanos está muy lejos de la realidad. El trabajo, sobre todo en un deporte individual, es muy intenso. Hay que saber elegir, dividir y ser muy autocrítico”.

Jason Dorsey (especialista en millenials y GenZ): “Muchos corren sin saber hacia dónde van”

En el Centro para la Cinética Generacional, una empresa de investigación y consultoría sobre millennials y GenZ, trabajamos temas como la barrera generacional o la del progreso.

Esta generación se preocupa por ser exitosa y, principalmente, por generar un impacto en el mundo. El problema es que muchos corren sin saber hacia dónde van. Esto se le atribuye a los padres de estos corredores: la Generación X del continente americano que les dijo a los millennials que podían hacer todo en la vida.

Como consecuencia de esto, no alcanzaron a desarrollar las habilidades que les permitirían alcanzar sus altas ambiciones, para no terminar frustrándose, como suele ocurrir.

La tecnología es una herramienta que los millennials tienen en su poder desde jóvenes y que la denominada Gen Z la tendrá desde su nacimiento.

Lo curioso es que no son expertos tecnológicos; en ocasiones no la descifran, pero los hace sentir seguros ante las adversidades. Es así que en situaciones de estrés, adversidad o desafío, el millennial encuentra en su teléfono o computadora a sus contactos más directos para que les brinden confort y los consuelen.

Aunque son muchos los que encuentran extrañeza en este modo de vincularse, los millennials lo sienten naturalizado.
La diferencia entre el mundo real y el deportivo es que el deporte es un campo en donde hay una noción clara del éxito, lo que facilita alcanzar el objetivo.

En el deporte se conocen los roles que se deben cumplir, las estrategias que se deben realizar y las responsabilidades que hay que asumir para alcanzarlo. Si bien las generaciones son distintas, en el deporte el idioma es el mismo. Entonces la brecha que existe entre ambas generaciones se acorta fácilmente. NR

José Meolans
Fuente: Clarín