Claudia Casabianca, la campeona de Grand Slam que da clases a chicos con discapacidad intelectual

Ganó el US Open junior de 1977. Desde hace 25 años se dedica a dar clases de tenis a chicos con alguna discapacidad intelectual, como autismo, sindrome de Down, TGD o retraso madurativo.

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El mundo de Emiliano Valeiras cambió radicalmente desde que comenzó a practicar tenis a los 7 años. No solo porque desde entonces adquirió gran soltura para pegarle de drive o de revés. También porque desarrolló una virtud tanto más importante que los golpes con una raqueta: la confianza. Lo palpan y se sorprenden desde su familia. Y también lo atestigua cada semana Claudia Casabianca, la campeona del US Open juvenil de 1977, que desde hace 25 años se dedica a dar clases de tenis a chicos con alguna discapacidad intelectual, como autismo, sindrome de Down, TGD o retraso madurativo.

Casabianca, quien brilló entre los juveniles y alcanzó la gloria en Forest Hills un día antes de que Guillermo Vilas venciera a Jimmy Connors en la final del US Open, se retiró a los 26 años del circuito profesional por una lesión en la rodilla. Sin embargo, el final de su carrera en los torneos del tour significó el inicio de una etapa que la llenaría de felicidad.

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Claudia, que hoy tiene 52 años, transitaba su segundo embarazo cuando algo le llamó la atención. Muchos chicos con discapacidad intelectual se le acercaban y le tocaban la panza. “Estaba embarazada de ocho meses y pensé que quizás mi hija tuviera algún retraso o síndrome de down”, confiesa. Su suposición estuvo errada, pero a partir de allí comenzó a interesarse en ayudar a aquellos chicos. Y a hacerlo a través de lo que la apasiona: el tenis.

“Me cambió la vida. Creo que es una misión que me encomendó Dios y me gratifica”, cuenta Claudia a Clarín sobre la tarea que desempeña en los municipios de San Martín y de Vicente López. Como dice ella, los dirigentes políticos se renuevan, pero ella sigue con este proyecto de dar clases gratuitas en el cual participan chicos desde seis años y que también abarca a algunos adultos de hasta 40. Hoy son alrededor de 20 alumnos en cada uno de los dos municipios.

“Amo a estas personas, no especulan, no son mentirosas. Si los miramos cinco segundos de nuestra vida para tenerlas de ejemplo aprenderíamos mucho”, remarca la ex tenista, quien también ha realizado numerosas clínicas por el país y ha compartido su experiencia en Estados Unidos.

El método que Claudia ideó a partir de su experiencia y los consejos de especialistas en tratar a chicos con discapacidad intelectual se basan en mucha práctica y poca teoría. “Les doy la mano para saludarlos y ahí mismo les entrego la raqueta para que le peguen”, explica Casabianca.

Los progresos de los chicos pueden ser muy notorios, tanto a nivel de movilidad como de coordinación o actitud. Se aprecia en la vida de Emiliano, quien le decía a Leonor, su madre, que soñaba con ser profesor de tenis. “Vamos a ver”, le decía ella. Pero Valeiras no tenía dudas: no solo realizó un curso de asistente deportivo en la Universidad Católica Argentina en la que tuvo que hacer distintas prácticas, sino que desde hace unos 5 años es la mano derecha de la propia Casabianca en las clases que da en Villa Ballester, en el partido de General San Martín. “Tranquilamente puede estar al frente del grupo”, cuenta la profesora.

El deseo de la ex jugadora es el de poder realizar torneos para chicos con discapacidad intelectual, algo que casi no existe en el país hoy en día. “Cada tanto nos invitan a torneos como las Olimpiadas Especiales de Tenis en Miami, pero no es fácil conseguir sponsors para poder llevar siempre a los chicos”, admite.

“Quisiera que esto se difundiera más”, anhela Casabianca. Ella tiene claro que seguirá con su tarea: “Es lo que quiero hacer por el resto de mi vida”. NR

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Fuente: Clarín