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Bardach ataca a
los dirigentes
Georgina
Bardach se prepara para defender lo que tanto le costó conseguir en los
Juegos Olímpicos en Atenas. La medalla de bronce en los 400 metros
combinados, su especialidad de toda la vida, representó un premio para un
esfuerzo sostenido en el tiempo, que se remonta a su infancia y que
traspasó como una flecha su adolescencia. Ese lapso de varios años lo
disfrutó haciendo lo que siempre le gustó hacer, pero también la marginó
de las rutinas de distracción y placer de sus contemporáneos.
En ningún caso se le escuchó una queja. Tuvo siempre tan admitidos los
pros y contras de su actividad que consideró normal la vida que llevó
durante tantos años.
Pero esta vez, no. Algo parece haber descubierto o sacado de sí Georgina
Bardach para enojarse o simplemente para decir lo que siente. En
declaraciones a radio Universidad Nacional de Córdoba, criticó a la
dirigencia deportiva en general y a la de la natación en particular, y
puso en evidencia que en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo
(Cenard) suceden cosas que lejos están de complacer a los atletas; o al
menos a ella.
Y las críticas toman mayor dimensión cuando los Juegos Olímpicos se asoman
ahí nomás, a sólo un par de meses, para que el mundo se ilumine con la
antorcha olímpica.
-¿Cómo va la rutina, Georgina?
-Bien. Entrenándome como siempre. Lo estoy haciendo en la pileta del
Cenard.
-Una pileta con la que hasta no hace mucho tenías problemas
-La pileta está bien. Lo que no están bien son los baños; cada vez que
terminamos de entrenarnos tenemos que bañarnos con agua fría.
-¿Cómo explicás eso?
-Y ya estoy acostumbrada a esto. Es lo de siempre.
-¿Lo hablaste con los dirigentes? Se supone que debés estar más
contenida que nunca dada la proximidad de los Juegos.
-Los dirigentes sólo piensan en ellos mismos; nunca pensaron en los
deportistas. Lo que más bronca me da es que se creen más importantes que
los propios deportistas. Y así estamos, como siempre.
-¿Fuiste a recibir la beca en la Secretaría de Deporte de la Nación?
-¿Cómo la voy a ir a recibir? La entrega la hicieron en horario de
entrenamiento. A esa hora estábamos entrenándonos. Además, todavía no me
han pagado la beca desde que comenzó. Así se hace difícil.
-Se te nota hastiada, un poco cansada de todo esto...
-Lo que pasa es que antes me quedaba callada y parecía siempre la buenita.
Ahora no. Ahora digo lo que siento y no me voy a callar.
Gentileza: Diario La Nación
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