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Relato de carrera

Yerba Buena  - Tafí del Valle
Expedición Berocca - Hi Tec
Por Mariana Lopez Naón
27 y 28 de Mayo 2006

"Nunca hay que darse por vencido"

Esta era una carrera especial, nos habiamos quedado con el gusto amargo de la edición 2005 cuando se suspendió la carrera en Anfama por las malas condiciones climáticas. En aquel entonces, también nos vimos sorprendidos por el 2° Puesto en la General.
Pero este año se adelantaba a Mayo, cambiaba el horario, también cambiábamos de compañero. El año pasado habíamos corrido con mi querido sobrino Tomy, un monstruo, este año estaba muy "ocupado" en otras cosas, asi que lo invitamos al Negro Alberto, quien con esa sonrisa que lo caracteriza y su buena onda, aceptó.
Con Marito estabamos preocupados, al Negro le sobraba energía, en cambio los viejitos teníamos nuestros años encima, era complicado predecir cómo lo ibamos a sujetar.
Un día es-pec-ta-cu-lar. Nos fuimos juntando todos los Tamanduas. El equipo de Fer, que corría con Agustín Soler y Marcela para Millenium. Virginia Lobo con Benjamín y el changuito para Corralón 70. Y Deborah que lo hacía con el Negro Salvatierra y Matías Gomez Paraban para El Comercio Seguros. 

Tuve el placer de conocer personalmente a Sergio de Tracción quien me hizo más llevadero el peor momento de la carrera: "la previa". Fue una alegría verla a Alicia y a Andrew. También estaba Juan Carlos Carrizo con sus leones. Lo saludé a Pablo Sosa que ya estaba en todas. También a Pablo Terán Nougués que había venido a presentar a su familia tucumana a la divina de Marine. 

A Lalo mi compañero del Trasmontaña. Largada controlada hasta la rotonda y de ahí los Galvez (para nosotros los GALGOS) salieron como estampida. La mochila me pesaba horrores, me costó muchísimo acostumbrarme a llevarla. 
Llegamos a la senda vieja y ahí me tiró el negro como banderín. Ni siquiera me avisaba cuándo iba a empezar a correr, solo arrancaba y yo a los tropezones trataba de seguirlo, saltaba troncos, hacía zigzag, y yo, como podía, copiaba. Llegamos a la ruta, nos tomamos un minutos y otra vez a trotar. La senda de las 33 viviendas estaba buenísima. De todas maneras ibamos tranqui cuidando rodillas. Pasamos La Sarita y nos encontramos otra vez con una subida dura, la del Telégrafo. El negro me ayudó un montón. Llegamos a Rio Grande en 3 horas y pico, terceros, atrás de los Galgos y Pochola. 
Nuestro asistente brillaba por su ausencia, parece que le había gustado mucho la pizzas y los sandwichitos del Conejo Loco que le habíamos dejado y se había ido a hacer un picnic con su familia. Ale Ruiz Campos se pasó con nosotros y nos tenía preparada coca cola y mandarinas. Gracias!!!!! Ibamos bien pero había sido una etapa muy explosiva. Y nos faltaban 10 horas de carrera.

Según el Negro había perdido el humor. 
Bueno, estaba algo apagaducha nada más. Fue tedioso el paso de los rios aunque el agua fresca nos hizo bien a los pies. Comimos algo, encaramos la cuesta de los caballos. Qué tarde fabulosa!!! La vista de los cerros era increíble!!! Nos llenamos de energía con el paisaje y llegamos con las últimas luces del día a Anfama.

Ahí nos dio tranquilidad encontrarlo a Pablo Sosa quien muy profesionalmente nos revisó las mochilas y nos deseó suerte. 
La brecha entre los dos equipos punteros se hacía mas grande. Sin demora salimos cautelosos a tratar de encontrar el puente de palo. Al negro se le había caído la linterna en uno de los tantos cruces de rio e iba ciego. El barro en algunos sectores era imposible, a tal punto que se te hundía la pierna hasta la rodilla y no la podías sacar. Marito -como siempre con ese sexto sentido- nos guió perfectamente hasta el Rio Anfama y empezamos a encarar la peor parte de la carrera: la "Cuesta de Anfama". 2 horas interminables de subida continuada, sin respiro, sin descanso. Yo venía rezando, el negro rezongaba y decía que no sabía qué hacía ahí sufriendo, que debería estar festejando el cumpleaños de su mamá. Marito decía que no abandonaba por que no tenía a donde ir. Había neblina asi que la visibilidad era menor aún. Volvimos a la vida cuando nos encontramos con Germán Gunter y su hijo Geremias quienes nos convidaron unos tragos de Seven. Gracias!!!! Bueno, en mi caso un trago, en el del Negro, medio litro. 

Germán nos dijo que nos faltaban 20’ para el Rocódromo y efectivamente fue así. Al Negro le volvió el alma al cuerpo y no paraba de hablar, Marito decía que estaba fundido, yo acompañaba.  De pronto, en una curva, vimos una fogata inmensa y los Pcistas que nos daban ánimos y nos gritaban: "Vamos muchachos!!!" De ahí nos quedaban unos 40’ a la Virgencita y un trecho más a lo de Ayala.

Veníamos mucho más contentos, ya habíamos recuperado el espíritu, llegamos a un charco y Marito me dice que cargue agua. "Corky", le digo, "esto es un charco, no es la Virgen". Estaba a la vueltita. 
Cargamos agua y seguimos hasta el rancho de Ayala. Ibamos discutiendo en el camino cuántos minutos ibamos a parar. Yo decía 5’, y Marito contestaba 10’. Llegamos al rancho. 
Qué bueno, pero qué bueno ese cafecito con bollo que comimos. Yo aproveché para cambiarme las medias. En medio que lo estaba haciendo me empezaron a apurar los chicos y les digo: "No era que ibamos a parar 10’!!!" La brecha con los
Galgos y el Pochola seguía agrandándose, nos llevaban 45’. Ya estabamos resignados al tercer puesto. Encaramos el Valle de la Ciénega con cuidado, Marito tenía miedo de que nos vayamos a la m...... Se empezó a despejar y el cielo se llenó de estrellas. 

Los chicos se abrigaban a cada rato, se ponían "cuellito", "guantecitos", yo les decía que se apuren. De pronto vemos unas luces atrás y les digo: "No nos pasó nadie y no voy a dejar que nos pase ahora". Marito se olvidó que existía su rodilla, el Negro se olvidó que no tenía linterna, metieron la quinta y empezaron a volar. Llegamos a la antena y nada.

El negro se quería morir, pensaba que nos habíamos perdido, Marito, el Doc, como siempre con la información precisa, le indicó que en la charla Sandro había dicho que estaba un poco más abajo. "Efectivamente Doc". Ud. siempre con la precisa. Más tarde nos admitió que se sintió confundido en algunos lugares pero se lo tragó para no ponernos nerviosos. Llegamos al PC y Oh, sorpresa!!! Ibamos segundos. Marito dijo, y yo coincidí, "Nunca hay que darse por vencido". Del apuro que teníamos para que no nos alcancen no nos fijamos quiénes "no" habían pasado. La bajada fue tremenda. La primera parte llena de piedras. 
El pobre Negro iba pateando cuanta piedra había en el camino. Estabamos tan concentrados en la bajada que no nos pusimos a pensar qué podría haber pasado. Estabamos seguros que los Galgos se habían perdido. Llegamos casi al pie de la cuesta y sentimos que Javier y Alejandra Riccio nos gritan y nos dan ánimos, lo esperaban al Doc con una copita de vino. Estaba Ale Ruiz Campos, no entendíamos nada. Nos dice: Van segundos en la general y primeros en la categoría. Empezamos a correr como despavoridos, no entendíamos todavía, a medida que corríamos y corríamos nos empezamos a dar cuenta que Pochola se había perdido. El Negro estaba desbocado. Marito le gritaba: "Pará un cacho Negro!" No daba bola. Logramos unificar el trote. 

Faltaban solo 500 m. Les digo a los chicos: "Cuenten para sus adentros números impares" (me lo había enseñado en un medio Maratón el Teacher Barrios). "Muy complicado" me contestan. Yo contaba impares y pares, no llegábamos más. Se sentía la música y el anuncio que llegábamos. Qué cansancio y qué alegría inmensa. La gente muy cariñosa en la llegada.

Ahí estaba Sergio aplaudiendo por lo bajo y sacando fotos. Pablo Colombres y Cecilia super cariñosos y atentos a lo que necesitaramos. Sandro felicitándonos de corazón. Sofi Soler que nos filmaba. También Catalina que nos felicitaba. 
Los periodistas nos hacían notas. Fotos por aquí, fotos por allá. En fin ... todo una fiesta la verdad. Al rato llegaron las famosas luces que nos hicieron picar, era el equipo del Gimnasio de Alicia de Juan Adur, los retamos por habernos hecho volar y los felicitamos. Misión cumplida. Repetimos la posición del 2005!!!!

Nos bañamos y nos quedamos esperando la llegada de los equipos. Me dio mucha alegría encontrar a Deborah con un primer lugar en su categoría. Y al ratito a Fer con el segundo. Virginia estaba tirada en el piso cansada pero contenta. Pensaba que había salido 4° en la categoría junior y en realidad había llegado 3°, estaba fascinada!!! Los Takos también perdieron el rumbo en algún momento de la carrera, pero conservaron siempre su alegría y buena onda. Buenísima la actuación de todos los Tamanduas, con todos los podios que consiguieron se notó la garra y actitud que le pusieron a la carrera. También merece especial mención el relato de Teodoro Pilipzuck sobre la experiencia vivida por su equipo, quienes tuvieron que hacer noche en el cerro, lo que para él fue vivenciado de manera muy positiva.
También felicitaciones a todos los que se animaron a largar, creo que cada uno con un objetivo distinto terminó la carrera más que satisfecho.

Un párrafo aparte merece la impecable organización de Eco Atletas. Los PC fueron estratégicamente ubicados, los Pcistas de primera, las fogatas le dieron un toque especial, las motos circulando constantemente, la radio prendida avisando el paso de los equipos, todo de 10. Sandro estaba en todos lados. Nunca nos sentimos solos ni abandonados. Las medallas de cuero y los trofeos de vidrio simulando dos montañas super originales. Las remeras de finisher lindísimas. Felicitaciones a Sandro, a Pablo y a todo el equipo!!!!

Muchas gracias a nuestro sponsor Line Up por su apoyo. También especialmente al Ale Ruiz Campos que, a pesar que eramos "la competencia", nos hizo la asistencia. A Fredy Cortez por su gran generosidad. Y a mis hijitas –de las cuales me acordé muchísimo en toda la carrera- Soledad, Josefina, Candelaria y Guadalupe, porque son la luz de mi vida.

Hasta siempre !!!!

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