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Salud

Controlar el consumo de sal: cómo descubrir el sodio oculto en los alimentos

En la Argentina se consume más del doble de lo recomendado por la OMS. Cómo prevenir las consecuencias que supone para el organismo el exceso de sal.

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Se dice que conocer contra qué “se pelea” es un primer paso para ganar toda batalla. Y si de reducir el consumo de sal se trata, se sabe que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la ingesta diaria de sodio no supere los cinco gramos.

En la Argentina se consumen habitualmente entre 10 y 12 gramos de sal. Y alrededor del 70% del sodio que consumen los argentinos proviene de los alimentos procesados o industrializados.
Ahora, si además del (mal) hábito de agregar sal a la comida que llega a la mesa, no se tiene en cuenta que muchos alimentos ya traen “de fábrica” una cantidad de sodio en su composición, poco podrá lograrse la meta de llegar a la ingesta ideal propuesta por los especialistas.

De ahí que para prevenir las consecuencias que supone para el organismo el exceso de sal resulta clave prestar atención a los niveles de sodio oculto en los alimentos y controlar la ingesta diaria de procesados o industrializados.

En la Semana Mundial de Concientización sobre el Consumo de Sal, especialistas de la Sociedad Argentina de Cardiología aseguraron que el país, la reducción de tres gramos en el consumo diario de sal por habitante, podría evitar unas 6 mil muertes al año por causas prevenibles.

El exceso de consumo de sodio puede traer consecuencias negativas en el organismo tanto en personas con presión arterial normal como en aquellas que sufren de hipertensión arterial. En primer lugar, se asocia fuertemente con un aumento de la presión arterial y del riesgo de enfermedad cardiovascular (ACV, falla cardíaca, enfermedad renal crónica). También, puede asociarse en forma indirecta con la obesidad, cáncer de estómago, osteoporosis, litiasis renal y empeoramiento de la evolución del asma.

Existe una relación directa entre la cantidad de sal de la dieta, los valores de presión arterial y las alteraciones de la estructura y función del corazón y las arterias. Es por ello, que se debe estar atentos a la cantidad de sodio que indican las etiquetas de los alimentos y bebidas, ya que estos valores sumados a la sal que se agrega al ser consumidos, pueden superar los niveles saludables de ingesta diaria recomendados por la OMS.

Por ejemplo, en 100 gramos, la carne contiene 65 miligramos de sal, mientras que el huevo 122 miligramos y el pescado 140. Una rodaja de pan contiene 114 miligramos de sal, mientras que cuatro fetas de panceta 548. Incluso el agua tiene sodio. Existen, entre las aguas embotelladas, dos grupos: las que tienen alto, y las de bajo contenido de sodio. “Si nos remitimos a los dos litros que son recomendados ingerir por día además del agua de los alimentos para lograr una hidratación adecuada, es importante destacar que el aporte de sodio de las aguas mencionadas en primer lugar, para dicho consumo, sería de 256 miligramos por día, mientras que el de las bajas en sodio, alcanzaría sólo los 20 miligramos por día”, destacaron los especialistas.

Ahora bien, desde el ámbito público se puso en marcha la iniciativa “Menos Sal, Más Vida”, la reglamentación de la Ley 26.905 que regula el sodio en alimentos procesados y regula su oferta en bares y restaurantes. A pesar de que la mayor parte de los alimentos evaluados ya cumplen con la primera etapa de descenso de sodio fijada por la ley, “los niveles de sal siguen siendo muy elevados en los grupos de alimentos procesados”.

Por ejemplo, los chacinados secos (salame, salamín, etc.) presentan un promedio de sodio de alrededor de 1300 miligramos cada 100 gramos de producto; snacks galletas, 900 mg/100 gr; los chacinados cocidos (salchichas, mortadela, jamón cocido, etc.), 800 mg sodio/100 gr; los snacks, 800 mg/100 gr; las hamburguesas 700 mg/100 gr; las galletitas crackers sin salvado 600 mg/100 gr. Por otra parte, otros alimentos no incluidos en las metas establecidas por la ley para la reducción de sodio, también tienen alto contenido de sodio, como las comidas listas, los quesos, las tapas de pascualina y de empanadas, y las pizzas (todos alrededor de los 700-1000 mg/100gr), entre otros.

En ese sentido, la tercer Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, llevada a cabo por el Ministerio de Salud de la Nación Argentina en 2013, reflejó que existe una disminución en la cantidad de gente que le agrega sal a las comidas después de la cocción (23,1% en 2005 a 17,3% en 2013). Si bien es cierto que este es un buen indicador de mayor concientización de la población, aún queda trabajo por hacer y es importante prestar atención a los niveles indicados por las etiquetas de los alimentos y limitar el agregado de sodio en los alimentos luego de la cocción.

La cantidad de sal que necesita diariamente el organismo para mantener un buen estado de salud, se encuentra presente en los alimentos no procesados que se consumen diariamente, como carnes, verduras, hortalizas, frutas, todas ellas ricas en minerales y vitaminas. Por lo tanto, no sería necesario agregarle más.

Por otro lado, es importante destacar que durante muchísimos años, la sal fue utilizada sólo para la conservación de los alimentos. Pero, con el advenimiento de los sistemas modernos fue usada para dar más sabor a las comidas.

La sal y la enfermedad cardiovascular
El médico cardiólogo Vicente Labonia (MN 62207) es el vicepresidente 2º de la Fundación Cardiológica Argentina y detalló que para los pacientes con enfermedad cardiovascular (hipertensión arterial, que la padece el 34% de la población; insuficiencia cardíaca; cardiopatía isquémica; etc.) se recomienda una dieta hiposódica, evitando los alimentos procesados. Se sugiere consumir entre dos y tres gramos diarios de sal y alimentos naturales ricos en potasio y magnesio, para mejorar la actividad metabólica celular.

“Siempre hay que tener presente que la sal puede ser reemplazada por hierbas aromáticas y especias que le darán a los alimentos un sabor novedoso y exquisito. Pueden utilizarse jengibre, curry, pimentón, ajo, perejil, albahaca, laurel, menta, cardamomo, etc”, recomendó.

Ahora bien, ¿cómo medir en forma práctica estos dos gramos?. Una opción que dio el especialista es vaciar el contenido de una aspirina de su blíster, y llenar con sal el espacio que deja. Esa es la cantidad que se puede consumir por día.

“Asimismo -agregó- en algunos países de Europa se indicó para los adultos añosos, tengan o no enfermedad cardiovascular, como prevención primaria, una fuerte reducción en el consumo de sal. De esta manera, se logró disminuir la morbimortalidad por patologías relacionadas con su consumo excesivo”. NR

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Fuente: Infobae

Salud

Bailar es fundamental para combatir el estrés por el coronavirus

El baile se ha convertido en una herramienta para combatir la ansiedad, depresión y demás problemas de salud mental

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En el contexto de la pandemia por el Covid-19,  el baile se ha convertido en una herramienta para combatir la pandemia, por lo menos a la ansiedad, depresión y demás problemas de salud mental con los que ha venido acompañada. Por otro lado, también es beneficioso para hacer mella al sedentarismo que la virtualidad ha exacerbado.

Pero, más allá de los beneficios para el cuerpo, bailar da felicidad, así lo demostró un reciente estudio conducido por la Universidad de Hertfordshire en Inglaterra y dirigido por el l psicólogo de danza Dr. Peter Lovatt. El especialista encontró evidencia de que al bailar se libera una mayor cantidad de endorfinas que al hacer cualquier otro tipo de ejercicio, y gracias a esto, conectamos mejor con los centros emocionales del cerebro.

“Para muchas personas, bailar provoca una liberación emocional; a menudo es una felicidad sin complicaciones, mientras que para algunas puede hacerlas llorar. Es catártico, dejar ir las emociones reprimidas”, dijo para un artículo publicado en The Telegraph. El baile también mejora la conciencia espacial, ayuda a aumentar la frecuencia cardíaca y provoca una liberación de endorfinas que hacen que se sienta bien en el torrente sanguíneo. Además, disminuye los niveles de cortisol en el cuerpo, una hormona que produce estrés.

Los estudios indican que al bailar se estimulan las zonas cerebrales relacionadas con la proipiocepción, que son las encargadas de reconocer las nociones del propio cuerpo; las zonas corticales, relacionadas con la planificación y ejecución de los movimientos. El sistema límbico, que coordina las respuestas emocionales, y la ya mencionada producción de endorfinas.

Conocé las propiedades y beneficios del orégano

“Todo esto favorece la conciencia corporal, la creatividad, la memoria, además los sentidos sensoriales se activan para recibir toda la información que viene del medio e integrarlas con nuestras respuestas musculares para realizar los movimientos”, dijo Eva María Méndez, máster en psicología clínica.

Para la doctora Méndez, que también es artista y ha estudiado ballet, terapia del arte y acrobacia aérea, en medio de esta pandemia bailar puede ser “una herramienta muy útil y al alcance de cualquier persona” para combatir la ansiedad, el miedo y la incertidumbre, los cuales destaca como principales motivos de consulta entre sus pacientes durante el pasado año, en su mayoría adolescentes y adultos jóvenes.

Conocé las propiedades y beneficios del orégano

La doctora concluyó que los beneficios del baile también pueden depender de la edad de quien lo practique. En los niños, por ejemplo, la danza no solo mejora la condición física, sino la coordinación, elasticidad, fuerza y el sentido musical. En los adolescentes y adultos jóvenes, permite conectar con uno mismo y mejorar el control emocional, canalizando las emociones como la ira, rabia o angustia, con un lenguaje diferente al verbal. Y en los adultos mayores, bailar termina siendo uno de los remedios más poderosos contra el envejecimiento físico y mental.

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Conocé las propiedades y beneficios del orégano

Es una hierba que en la antigüedad era muy popular tanto por sus virtudes gastronómicas como curativas

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Originaria de la región mediterránea, el orégano es una hierba aromática que en la antigüedad era muy popular tanto por sus virtudes gastronómicas como curativas. Porque, así como hoy es casi imposible imaginar una pizza sin la mozzarella salpicada de orégano seco, hubo un tiempo donde sus hojas frescas eran frecuentes en el botiquín médico.

Esto se debe a la gran cantidad de propiedad que tienen. Entro otros elementos, el orégano contiene fibra, hierro, magnesio, folato, calcio, zinc, potasio y ácidos grasos omega, además de vitaminas A, C, E, B6 y K.

Así, algunos de los beneficios que tiene son:

+ Es recomendada su infusión para aliviar problemas estomacales o digestivos, debido a su contenido de timol, carvacrol y borneol. Se dice que también es bueno para combatir molestias musculares y dolores de cabeza.

+ Al tener flavonoides, taninos, ácidos fenólico, ácido rosmarínico y aceite esencial (carvacrol, timol, origaneno), también se le reconocen propiedades antioxidantes.

+ Además, se le atribuyen beneficios antiinflamatorios gracias a uno de sus ingredientes activos conocido como beta-cariofilina (E-BCP).

+ El orégano seco tiene efectos analgésicos y antisépticos, porque lo que es un buen aliado para aliviar resfriados, catarros o congestiones nasales.

+ Otro de sus beneficios es que combate la actividad microbiana.

El básquet femenino tiene un plan para encontrar futuras jugadoras

Por otro lado, el orégano tiene un alto valor nutricional:

Cada 100 gramos contiene:

  • Valor energético 335 kcal
  • Proteína 11 g
  • Grasa 10,3 g
  • Hidratos de carbono 49,5
  • Fibra 42.8 g
  • Calcio 1580 mg
  • Hierro 44 mg
  • Magnesio 270 mg
  • Zinc 4,4 mg
  • Sodio 15 mg
  • Potasio 1670 mg
  • Fósforo 200 mg
  • Vitamina A 690 µg (microgramo)
  • Vitamina E 18,9 mg
  • Vitamina B3 (niacina) 6,2 mg
  • Vitamina B6 1,04 mg
  • Vitamina B1 o tiamina 0,17 mg
  • Vitamina B2 (riboflavina) 0,52 mg

NT

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Las mujeres más influyentes de la historia del deporte argentino

Ellas han llevado los colores a lo más alto de la elite mundial y dejaron sus apellidos grabados para siempre.

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En La Deportista destacamos a las deportistas argentinas que hicieron historia, marcaron un antes y un después, y fueron influyentes para que otras generaciones de mujeres se sumen al deporte.

Luciana Aymar: magia en el hockey

Es considerada la mejor jugadora de la historia del hockey y ha cambiado el paradigma del juego a nivel mundial. Fue elegida ocho veces como la mejor del mundo y ganó dos mundiales, cuatro medallas olímpicas y seis Champions Trophy. Sin dudas, una de las mujeres más destacadas e influyentes del deporte argentino.

Gabriela Sabatini: un ícono del tenis

Gabi es un ícono del tenis y del deporte argentino. La mejor tenista del país de todos los tiempos, aunque Mary Terán de Weiss haya sido, entre los años 40 y 50, la primera estrella del tenis nacional. Sabatini fue número 3 del mundo en el circuito WTA y ganó el US Open en 1990. También fue medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1988.

Paula Pareto: la pequeña gigante

La judoca es una verdadera fenómena en el deporte femenino. Actualmente es campeona del mundo y medalla de Oro en los Juegos Olímpicos 2016 en su categoría (hasta 48 kilos). Además, ya había ganado medalla de Plata en Pekin 2008. Además, se recibió de médica y está haciendo la residencia en traumatología. Una genia.

Nora Vega: multicampeona en patín

La marplatense es la mejor patinadora de la historia argentina y llevó la antorcha olímpica en los Juegos de Atlanta 1996 y Pegín 2008. Logró cinco títulos mundiales entre 1979 y 1994, seis títulos panamericanos y diez títulos sudamericanos.

Jeanette Campbell: una pionera de elite

Fue una nadadora francesa nacionalizada argentina campeona y plusmarquista argentina y sudamericana y ganadora de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Berlin 1936, donde igualó el récord olímpico. Fue una promotora del deporte femenino y fue la primera atleta mujer en obtener una medalla y en participar de un juego olímpico.

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Marcela Acuña: número 1 del boxeo

La Tigresa Acuña fue una pionera en el boxeo femenino argentino y se convirtió en una figura emblemática al ganar cuatro títulos mundiales en peso pluma (WIBA) y peso supergallo (WIBA / CMB). Abrió las puertas para que otras mujeres se destaquen en el boxeo.

Noemí Simonetto: primera atleta de plata

La atleta argentina fue la primera sudamericana en ganar una medalla olímpica al lograr la de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 1948. En 1945 se ubicó primera en el ránking mundial de 80 metros con vallas y de salto en largo. Ganó 17 medallas (11 de oro) en los campeonatos sudamericanos entre 1941 y 1947.

Cecilia Carranza: regatista de oro

La regatista se consagró campeona olímpica junto con Santiago Lange en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Fue subcampeona mundial en 2014, campeona panamericana en 2011 y varias veces campeona sudamericana y argentina.

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