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Larisa, inspiración femenina de los deportes extremos

Larissa Morales es conocida como “la niña que camina sobre el agua”

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Su dominio del wakeboard la llevó a ganarse el mote de “la niña que camina sobre el agua”. La rider juvenil Larisa Morales mantiene las palmas de oro de su disciplina a nivel internacional, donde superar a la competencia masculina no ha sido tarea fácil, pero con seguridad señala que el paso de la mujer en los deportes extremos va en aumento.

“Yo creo que cada vez hay más mujeres que se animan a practicar este tipo de deportes (como el wake, una modalidad del esquí acuático) y los están ayudando a crecer. La verdad que estoy muy feliz de que las mujeres estén empezando a subir de nivel y que cada día se acerquen un poco más al nivel de los hombres”, señaló Larisa.

Sin embargo, la atleta regiomontana, que inició su carrera desde los 6 años de edad, acepta que su andar sobre el agua ha superado obstáculos como los comentarios que tratan de minimizar su protagonismo sobre la tabla al momento de competir contra hombres, los cuales toma como una motivación deportiva.

“Siempre hay gente que hace comentarios, pero a mí siempre me ha ido muy bien en las competencias contra los hombres (categorías mixtas de wake); ahora casi no escucho malos comentarios, al contrario. Me gusta competir de ambas formas, con puras mujeres o con hombres. Yo sé que todavía existe una diferencia en el equilibro de géneros en nuestro país, pero cada día se nota menos”, describe la rider de 16 años de edad y que ha brillado en competencias como el Wakefest de Valle de Bravo 2010, el Wake Tour de México 2010 y 2013, la WWA World Championship y, recientemente, los Juegos Mundiales de Cali 2013 y el Wakeboard de Corea del Sur 2013.

Para Larisa, que supo consolidarse como atleta de Red Bull, la clave del éxito es la pasión y el trabajo duro, sin descuidar los demás ámbitos de su vida como la escuela, la familia y los amigos.

“El secreto, como en todo, es trabajar duro. La práctica nos puede llevar muy lejos, sólo es cuestión de estar determinada a conseguir lo que quieres y de quererlo”, puntualiza Morales, quien se perfila como un ejemplo a seguir por el talento femenino de nuestro país.

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Eugenia De Armas, la porteña que pasó a la historia del wakeboard al hacer un doble giro en el aire

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Cuando Eugenia De Armas ganó la medalla dorada en wakeboard en los Juegos Panamericanos de Lima, en julio pasado, su hermana Victoria, también integrante del seleccionado argentino de ese deporte, afirmó: “Es una bestia. No es porque sea mi hermana, pero tiene potencial y talento para llegar a ser la número uno. Sólo le falta experiencia”. En los meses siguientes, Eugenia se encargó de darle la razón.

A principios de octubre, se consagró campeona en el Latinoamericano de San Pablo y en noviembre se colgó la medalla de bronce en el Mundial de Abu Dhabi, al conseguir 56,78 puntos y quedar tercera, detrás de la italiana Alice Virag (oro con 66,44) y de la holandesa Sanne Meijer (plata con 63,78).

Así ratificó que con apenas 20 años ya es una de los representantes más destacadas del wakeboard argentino. Aunque ella no se sienta así cada vez que se sube a su tabla para empezar a dar vueltas por el aire, mientras una lancha la ayuda a desplazarse a toda velocidad.

“No soy consciente de que soy una referente hasta que me escribe alguien de Tucumán, de Salta o de otro lugar del país por Instagram para felicitarme. Es algo muy loco“, afirma Eugenia en una charla con Clarín.

La porteña, quien en marzo había ganado la dorada en los Juegos Sudamericanos de Playa de Rosario, comenzó a practicar este deporte siguiendo los pasos de su hermana cuando tenía apenas 5 años.

“Arranqué en el Delta, en la escuela de Gonzalo Renosto. Primero fue Victoria. Y como suele pasar con las hermanas, arranca una y la otra la sigue. Al principio lo hacía porque me gustaba mucho salir a andar arriba de la tabla. Era divertido. Después empezamos a ir a un Nacional, a otro y sin darnos cuenta estábamos compitiendo en el alto rendimiento”, cuenta.

Más allá de las peleas con Victoria que recuerda entre risas, su hermana tres años mayor se transformó en una compañera inseparable a la hora de salir al río. “Siempre me apoya y me empuja a probar nuevas trucos. Mucho de lo que logré no lo habría logrado si no fuera por ella. Gracias a ella empecé con el deporte y gracias a ella estoy acá. No tengo palabras para contar lo agradecida que estoy”, reflexiona De Armas.

A los 15, Eugenia comenzó a competir como profesional. Y con apenas 16, en 2015, conquistó su primer título argentino. En 2016 ganó el Campeonato Panamericano en Bogotá, su primer podio internacional. Y repitió los festejos a nivel nacional en 2017 y en 2018, temporada en la que además fue campeona en los Juegos Odesur de Cochabamba y subcampeona panamericana. Y marcó un hito a nivel mundial.

Porque a fines de ese año, De Armas completó con éxito un doble giro en la modalidad lancha y se convirtió en la primera mujer en la historia en conseguir esa pirueta de gran dificultad.

Afianzada entre las mejores “riders” del continente y del mundo, Eugenia -becada por el ENARD y la Secretaría de Deportes– asegura que lo que la hizo enamorarse del wakeboard cuando era apenas una niña es lo mismo que hoy la sigue apasionando.

Lo que más me gusta de este deporte es la sensación que tengo arriba de la tabla, con el agua, cuando salís volando. Das una vuelta para atrás, otra para adelante… Es inexplicable lo que sentís, pero es increíble”, explicó.

Es inevitable volver a repasar lo que ocurrió en Lima 2019, donde se transformó en la primera campeona panamericana en su disciplina, ya que fue el debut de la prueba femenina de wakeboard en el programa de la máxima cita deportiva continental.

“Fue un orgullo muy grande ese resultado. Trabajamos muchísimo con mi entrenador Renato Buscema para conseguir un podio y por suerte gané el oro. Y el honor de ser la primera en conseguir el título en unos Juegos Panamericanos no me lo saca nadie. Fue muy lindo”, comenta quien sumó 82,67 puntos en la final y superó así a la estadounidense Mary Howell (79,78) y a la brasileña Mariana Ribeiro (62,22).

Después de Lima y de subirse al podio mundial en Abu Dhabi, Eugenia cerró su año con un segundo lugar en el Campeonato Argentino de San Ignacio, Misiones, en el que perdió el título a manos de Victoria. Y le puso el broche de oro al 2019 con el Olimpia de Plata que la distinguió como la mejor del año en esquí náutico.

En 2020 tenemos varios torneos en Argentina, pero sólo el Panamericano (en octubre, en Brasil) con el seleccionado. Igual yo estoy con la cabeza puesta en el Mundial de 2021, que será en Roma. Mi plan es consagrarme campeona”, avisa De Armas, presente y futuro del wakeboard argentino. La maga que vuela, doma el aire con piruetas y cae parada sobre el agua.

El presente del wakeboard argentino
“El wakeboard argentino creció mucho en los últimos años”, asegura Eugenia De Armas. Y afirma que como ocurrió con la mayoría de las disciplinas amateurs, en esa evolución tuvo mucho que ver el apoyo del ENARD y de la Secretaría de Deportes de la Nación.

El dinero de esos dos organismos comenzó a llegar a este deporte en 2011, poco antes de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. Y marcó un antes y un después. En la Federación Argentina de Esquí Náutico y Wakeboard decidieron apostar con todo hacia el futuro e invertir en el desarrollo de varias promesas, entre ellas Eugenia, su hermana Victoria y los mellizos Ulf y Kai Ditsch, que son los nombres fuertes del seleccionado en la categoría Open (o mayor).

Hace cinco años venimos trabajando con estos atletas, que traían un muy buen nivel desde chiquitos. Direccionamos todos nuestros esfuerzos a ellos y hoy empezamos a ver los resultados, incluso antes de lo que esperábamos. Porque pensamos que iban a tener un par de años de adaptación en Open, pero nos están sorprendiendo”, comenta Renato Buscema, entrenador del seleccionado argentino.

En el 2019, además de las medallas de De Armas, también se destacó Ulf, quien fue plata panamericana en la capital peruana, a 0,55 puntos del estadounidense Andrew Adkison (oro), y terminó quinto en el Mundial de Abu Dhabi.

¿Por qué tuvo tanto impacto el apoyo del ENARD y de la Secretaría? Porque le permitió a un deporte amateur, en el que todo se hacía a pulmón, empezar a entrenarse con un enfoque más profesional. Es decir, realizar concentraciones y clínicas de entrenamiento, competir en más torneos internacionales y viajar con equipos completos a esos certámenes. Y también le permitió a los atletas poder, desde hace cuatro años, vivir y competir en Estados Unidos durante la temporada de invierno de Argentina.

Todo eso hace la diferencia. Hoy estamos entre las cinco potencias del mundo y en Latinoamérica venimos primeros en cuanto a medallas y resultados, muy parejos en nivel con México y los mejores países. Los chicos están en el primer nivel mundial. El presente es muy bueno y el futuro, con esta camada, también lo será. Ahora apuntamos a perfeccionar los detalles, que es lo que te lleva a la excelencia”, analiza Buscema. NR

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La historia de Paloma Giordano, la promesa argentina en esquí acuático que fue abusada a los 15 años por un compañero

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Paloma Giordano es una de las jóvenes promesas del deporte argentino. A los 10 años ya demostraba su talento al liderar el ranking mundial juvenil de esquí acuático, pero una dura lesión amenazó con cambiar su destino. Una fractura en el fémur representó su primer golpe mientras desarrollaba una clínica en Orlando, Estados Unidos. “Era la número 1 del mundo y estaba haciendo figuras muy complicadas. Como era muy inmadura para ese nivel, confundí dos figuras y me quebré la pierna”, recordó en diálogo con Infobae luego de su participación en los Juegos Panamericanos de Lima.

La platense se repuso de inmediato. Como si se tratara de un filme de Hollywood, volvió a la actividad en tiempo récord. “Estuve cuatro días en el hospital y al quinto ya estaba haciendo trabajos de movilidad con muletas y sillas de ruedas. Me trasladaron en helicóptero como en una película, y cuando se cumplió una semana volví a la Argentina sin que me pongan un yeso. El tamaño de la pierna era el doble de lo habitual, pero al mes y medio ya estaba caminando; y al poco tiempo volví al agua”, detalló la adolescente.

Media década más tarde, en 2018, una competencia internacional que aparentaba ser su sueño ideal se convirtió en su peor pesadilla. El contexto que debió transformarse en uno de sus mejores recuerdos por representar al país con solo 15 años se volvió uno de los momentos más duros de su vida. “Sufrí abuso sexual por parte de un integrante del equipo argentino de esquí acuático”, le reveló a Infobae con el temor de que aquellas escenas vuelvan a su memoria.

“Fue horrible. La pasé muy mal. Estuve muy deprimida, con abogados y psicólogos. Yo tenía 15 años y él me llevaba el doble de edad. En ese momento se lo conté a mi mamá y a una amiga y se generó un caos”, continuó Paloma sobre la peor experiencia que atravesó.

Todavía angustiada por lo sucedido, Giordano siguió con su estremecedor relato: “Empezó a la fuerza y no pude hacer nada. Me agarró, me sentó arriba de él y me empezó a bajar la mano… Tuve miedo porque estaba en un viaje con él y después me juzgaron muchísimo. Pasé muy malos momentos”.

El trauma que le ocasionó la violencia sexual fue acompañada por los daños que sufrió de parte de sus colegas. “El mismo equipo me juzgó. Cuando volví estuve con psicólogos. Trabajé con una profesional para no sentirme culpable de lo que había pasado. No quería que nadie se enterara de lo que había pasado, porque pensé que iba a quedar mal con el resto de mis compañeros. Esa persona me hizo creer que si decía algo me iban a odiar. Es muy raro poder explicar lo que viví”, afirmó.

Con una voz partida y algunas pausas necesarias para recuperar el aliento, la joven atleta intentó describir lo sucedido. “Estaba en el viaje con él. Esta persona me conoce desde que nací, porque este es un deporte de familia y todos se conocen con todos. Me encontré sola con él y no supe cómo reaccionar. Empezó a la fuerza y no pude hacer nada”, reiteró.

El tratamiento con profesionales y la contención familiar fueron factores determinantes para que Paloma descarte la posibilidad de un posible suicidio después de sufrir el violento episodio. “Si hubiese estado sola, habría sido distinto”, reconoció la joven de 16 años y aclaró: “Quisiera poder darte detalles, pero todavía no puedo porque hay una investigación en curso”.

El vínculo con sus padres le sirvió como apoyo para superar la violencia vivida. También comenzó terapia con una psicóloga que la ayudó mucho en los días posteriores a su regreso al país. Sin embargo, al poco tiempo sufrió una recaída impensada. “Cambié de profesional porque mi psicóloga había quedado embarazada, y con la nueva me fue muy mal. Me decía que yo me creía especial y que seduje a la otra persona. Todo lo que había trabajado hasta ese momento se cayó, porque volví a sentirme responsable”, explicó la adolescente.

Si sentí miedo con personas desconocidas, imaginate cómo me sentí con él, que es alguien que me conoce desde que era chiquita. Ya no me dan fuerzas para confiar en nadie”, concluyó.


El acoso constante de las redes sociales
Además de su actividad como deportista, Paloma Giordano también incursionó en el modelaje. La adolescente es una influencer en Instagram y varias compañías le proponen que realice algunas fotos para promocionar sus productos.

Ahora no le estoy dando mucha bolilla a esa parte. Me gusta sacarme fotos y trato de hacerme un lugarcito cuando me llaman de algunas marcas para hacer campañas, pero ahora no tengo mucho tiempo. Entreno casi todo el día, porque me quiero dedicar exclusivamente al esquí”, afirmó la platense antes de reconocer que el deporte que ama es su principal prioridad: “Cuando era más chica empecé con las pasarelas, pero me llevaba mucho tiempo. Ahora prefiero estar en el lago concentrada en el entrenamiento, antes que en un desfile”.

Sin embargo, todavía comparte sus dos facetas porque “hay algunas marcas” que le regalan “bikinis y lencería para promocionarlas en las redes”. Fotos que después de un tiempo se ve obligada a eliminar por el constante acoso que sufre por parte de algunos usuarios.

Con más de 52 mil seguidores, Paloma es una figura de Instagram. “No tengo idea cómo me empezó a seguir tanta gente. Siento que la mayoría me da un apoyo enorme cuando voy a las competiciones. Eso me hace muy bien”, dijo en diálogo con Infobae.

Pero la popularidad de la que disfruta en la red social también tiene un lado oscuro de hostigamiento y acoso. “Hace un tiempo me llegaron fotos de chicos desagradables. Me hacen pasar un mal momento porque es horrible recibir esas cosas. Los termino bloqueando y a veces también publico lo que me mandan para que no lo vuelvan a hacer”, explicó Giordano.

“Una vez un chico me había agregado en Facebook y me empezó a mandar mensajes para que nos veamos. Como yo le decía que no y él insistía, lo terminé bloqueando. Pero después empezó a crearse otras cuentas falsas para decirme que me iba a ir a buscar al colegio, que tenía la dirección de mi casa… cosas así que de no ser por la unión que mantengo con mis papás no hubiera sabido cómo reaccionar”, recordó Paloma.

“Tenía miedo de ir al colegio, hasta que mis papás averiguaron el teléfono de los padres de esa persona. Por suerte, después de que se contactaron desapareció, pero fue un momento horrible”.

A pesar de superar el caso más extremo de su acosador, la adolescente sigue recibiendo mensajes atemorizantes. “Últimamente me estuve manejando en micro y muchas veces me escribieron diciendo que me habían visto en la parada. Saben qué días me tomo el colectivo, en qué calle lo tomo y dónde vivo. Me da miedo que sepan cada paso que doy”, detalló la adolescente.

Mis papás están todo el tiempo a mi lado. Yo quiero manejarme un poco sola, pero mi mamá tiene abiertas todas mis redes en su celular, y cuando ve un mensaje desubicado también se asusta. Un montón de veces me pide que no me tome el micro, porque prefiere llevarme ella. Hay gente que me escribe preguntándome por qué no me lo tomé. Es horrible”, completó.

El bullying en su infancia
Además de sus proyectos en el deporte y la moda, Paloma Giordano también debe cumplir con las obligaciones propias que tiene una adolescente de su edad. La finalización del colegio secundario es uno de sus objetivos más próximos, aunque en el período escolar también haya sufrido otra forma de violencia.

Fui al Lincoln (de La Plata) hasta primer año, donde mis compañeras siempre me hicieron bullying“, recordó la atleta en diálogo con Infobae, sin omitir algunas agresiones que se remitieron al dolor que atravesó en el pasado: “Cuando tenía 7 años armaban pijamas partys y en la mitad de la fiesta me decían que me tenía que ir. Las chicas me amenazaban, me pegaban patadas en el patio, me insultaban… y yo no había hecho nada”…

Sus días en la Calle 6 (entre 41 y 42) no fueron los más felices. “Eran las más grandes las que no me querían: las de quinto año. Mis papás fueron a hablar un montón de veces con el director, y si bien la cosa se calmaba un poco, me seguían diciendo cosas por las redes sociales y continuaban con las amenazas”, explicó Paloma, quien debió cambiar de colegio por el destrato que recibió por parte de las alumnas.

Con la ilusión de encontrar su lugar en el mundo, se anotó en el Centenario, donde permaneció hasta tercer año. “Ahí empecé bien, siendo amiga de muchas chicas, pero un día comenzaron a dejarme de lado y cada vez que iba al baño me decían cosas horribles”, describió.

Morite”, “Me molesta tu existencia”, “Ojalá te mueras” o “Te voy a cagar a palos”, recuerda que eran algunas frases amenazantes que recibía de sus compañeras. “La verdad es que no quería ir al colegio. En los recreos me quedaba hablando con los preceptores o con mi mamá por WhatsApp”, confesó.

“Si no hubiera tenido el apoyo de mis papás, habría terminado mal. A esa edad no la pasás bien. Lloraba porque no quería salir de casa. Fueron momentos horribles que pude superar”, reconoció.

Su salida se produjo de inmediato y cuarto año lo hizo a la distancia gracias al sistema del Enard. Para su fortuna, aquellas agresiones quedaron en el pasado y en la actualidad comparte constantes aventuras con el equipo de esquí acuático que viajó a Lima y sus nuevos compañeros del Normal 3. “Ahí puedo ser yo misma, cosa que nunca me había pasado en los colegios anteriores”, afirmó la platense.

La lucha constante y la superación están en su ADN. Con 16 años, Paloma Giordano es una de las talentosas deportistas argentinas que prometen grandes resultados en el futuro. Su participación en los Juegos Panamericanos de Perú fue una muestra de la dedicación y sacrificio que hay en su trabajo. A pesar de haber sido víctima de las distintas formas de violencia, ella siempre se mantuvo fuerte gracias a la contención familiar. Tal vez sea el momento de que todos empecemos a cuidarla. NR

Fuente consultada: infobae

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Cocó Cianciarulo, la hija de una figura del rock nacional que se consolida como la nueva joya del surf

Con 13 años, se impuso en la primera fecha del Argentina Surf Tour.

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Ayer un día especial en el balneario Honu Beach de Mar del Plata. Porque justo en el comienzo del nuevo circuito argentino, el surf nacional demostró tener presente y futuro, tanta vigencia y experiencia como frescura y potencial.

Lo confirmaron los competidores en el agua y los resultados del Quiksilver & Roxy Open, torneo top de dos días que significó la primera fecha del flamante Argentina Surf Tour. Porque entre los hombres ganó Lucas Santamaría, el marplatense de 30 años que hacía cuatro que no ganaba y volvió a disfrutar con un surfing contundente.

Y, entre las mujeres, se impuso uno de los nuevos talentos, Cocó Cianciarulo, la hija de 13 años de Sr Flavio, el bajista de los Fabulosos Cadillacs que disfrutó desde la playa cómo su nena ratificaba ser una de las gemas de la nueva camada del surf.

Empujada por una tradición familiar que lidera Sr Flavio, fanático de los deportes de tabla, ella y sus hermanos (mayores) arrancaron a los 3 años con el skate. Cocó compitió a tan buen nivel desde chica que fue considerada una de las joyas argentinas de este deporte, pero de a poco se fue pasando al surf y hoy, sin abandonar el skate, brilla en las olas.

En la final, con 8.53 puntos, superó a Lucía Indurain (6,93), Josefina Ané (5.83) y Catalina Merceré (5.27), todas más grandes y experimentadas. “Estoy muy feliz, siempre es lindo ganar y más si enfrenta están las mejores surfistas del país”, dijo luego de abrazarse con su padre.

“Tengo una profunda emoción porque la veo competir y, a la vez, divertirse. Eso es lo único que le pido, que no deje nunca de ser un juego. Lo trae el skate pero no queremos que lo pierda”, comentó Sr Flavio, quien se ha inspirado en el surfing para escribir canciones y hasta un libro, Surfer Calavera.

Ambos tienen un ritual antes de entrar al agua. “Sólo le digo una frase: ‘andá con toda la fuerza del amor’. De surfing no le digo nada, al revés, le pregunto. Yo soy un cornalo”, relató entre risas en referencia a una precariedad en su nivel que no es tal cuando se lo ve en el agua.

Santamaría, el otro triunfador de la tarde marplatense, no dudó en apuntar a la familia como parte esencial del éxito de Coco. “Ella tiene una cabeza muy firme, pero también ayuda la gran energía que la rodea. Es una familia sana, con un estilo artístico y una energía que se transmite entre ellos. Todos disfrutan juntos y eso se nota en el agua y afuera”, opinó Lucas.

Sr Flavio, a su lado, asintió. “Me emociona que los nenes hayan heredado mis mismas pasiones deportivas. Sobre todo porque me permite estar con ellos, disfrutando de lo mismo. Yo puedo salir simplemente a patear (con el skate) o estar flotando en el agua con la tabla y soy feliz porque miro alrededor y siento que comparto el mejor tiempo con ellos. Es una bendición espiritual, un regalo de la vida”, explicó quien se radicó en Mardel para disfrutar del surfing junto a sus hijos. NR

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Fuente consultada: Clarín

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