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Salud

Los obstáculos de la deportista

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La capacidad física del organismo es diferente entre las mujeres y los hombres. Las diferencias en la configuración anatómica, perfil hormonal y composición corporal son desventajas que deben superar las mujeres frente a los hombres a la hora de afrontar el ejercicio físico.

Las mujeres siguen por detrás de los hombres en las tablas de records a pesar de los indudables progresos registrados en el deporte femenino. Las listas de mejores marcas en especialidades como atletismo, natación, halterofilia o ciclismo siguen mostrando diferencias que rondan el 10% entre los mejores registros masculinos y los femeninos. Esta ventaja se mantiene constante en todas las disciplinas, ya sean de velocidad, potencia o resistencia y evidencia (por encima del argumento de que hay menos mujeres que practican deporte) una diferente capacidad física del organismo entre los sexos. Lo cierto es que la diferencia fundamental entre la constitución física del hombre y la mujer estriba en que, como promedio, el hombre es más alto y pesa más. ¿Por qué son más altos los hombres? La razón, según afirman hoy en día todos los expertos, hay que buscarla en las diferencias hormonales.
Los estrógenos, hormonas características del sexo femenino, son los responsables de que el crecimiento de las adolescentes se detenga dos años antes que el de los varones. Incluso tomando dos grupos de igual estatura, los hombres poseen un peso medio superior al de las mujeres y esto se explica por la diferente composición corporal entre ambos sexos. En realidad, es aquí donde reside la
principal desventaja de la mujer cuando se compara su rendimiento deportivo con el de los varones. Una mujer presenta, en porcentaje, aproximadamente el doble de grasa corporal que un hombre de similar actividad física. En personas normales la grasa supone el 24% del organismo de una mujer frente a un 14%, que corresponde al hombre.
En los deportistas profesionales, el hombre suele presentar un 4% de grasa corporal frente a un 9% de la mujer. Para el deportista, la grasa representa una especie de lastre, una carga que hay que desplazar, pero que, al contrario que el músculo, no es capaz de generar movimiento. El factor fundamental de la diferente constitución corporal no parece estar solamente en el hecho de que la mujer presenta más grasa sino en que, a igualdad de peso, esa menor cantidad de grasa está sustituida por masa muscular en el hombre.
Como media, una mujer de 55 kilos tendrá aproximadamente unos 16 kilos de músculo, tres menos que un varón de igual peso. 

A comienzos de los años 70, cuando se retiró la prohibición de correr maratón a las mujeres, dos fisiólogos de prestigio (el alemán Ernst van Aaken y la doctora Joan Ullyot) se atrevieron a pronosticar que ese mayor porcentaje de grasa corporal en la mujer le llevaría algún día a superar los registros conseguidos por los hombres en la carrera de maratón. La hipótesis era sencilla: en los últimos kilómetros de una carrera de maratón (son 42,195 en total), una vez vaciados los depósitos de glucógeno, los atletas comienzan a convertir la grasa, utilizándola como fuente de energía. Debido a que las reservas de grasa son mayores en la mujer, ellas deberían superar a los hombres en los kilómetros finales. La teoría iba acompañada de la rápida progresión del récord del mundo femenino de maratón, debida fundamentalmente
a que se encontraba en sus primeros estadios.

El tiempo se ha encargado de echar por tierra esta hipótesis. Dos décadas después, el récord mundial masculino de maratón está situado en dos horas, seis minutos y 50 segundos, mientras el femenino está estancado en las dos horas, 21 minutos, seis segundos que consiguió la noruega Ingrid Kristiansen en Londres hace ya 12 años. Una reciente teoría del investigador sudafricano Tim Noakes justifica las diferencias entre los records masculinos y femeninos no sólo por el mayor promedio de masa muscular que posee el hombre, sino también porque la calidad muscular es diferente. Según el doctor Noakes, los hombres suelen aventajar en un 10% a las mujeres en su capacidad para generar trabajo muscular debido a un mejor transporte de calcio al interior de las células del tejido muscular y, también, porque es superior la actividad de la enzima denominada miosina ATPasa. Además de las diferencias en la proporción músculo/grasa, una mujer presenta una serie de desventajas en su configuración anatómica que disminuyen su capacidad física si se la compara con un hombre de su misma talla y peso. La primera de ellas estaría en el menor tamaño de corazón y pulmones, con un volumen cardiaco menor en un 25%. La mujer presenta además una cantidad inferior de sangre en su organismo, con un total aproximado de 4,5 litros frente a un promedio de 5,5 en el hombre. A más cantidad de sangre, es obvio que existe una mayor capacidad de transporte de oxígeno al músculo a través de la hemoglobina.
Por último, la mujer presenta un promedio de hematocrito (glóbulos rojos en el total de sangre) de 42% frente al 47% del varón. A modo de ejemplo, para transportar un litro de oxígeno al músculo, las mujeres necesitan procesar nueve litros de sangre; los hombres, sólo ocho. Según recientes estudios, la mujer parece estar afectada además por un mayor número de lesiones de ligamentos en comparación con el hombre. La hiperlaxitud de ligamentos de la mujer parece ser la causa de una mayor incidencia de luxaciones de tobillo y de codo, pero la principal diferencia está en una mayor inestabilidad en la articulación de la rodilla. Las mujeres presentan además una pelvis más ancha. Esta configuración ósea, ideal para el parto, supone una desventaja a la hora de practicar deporte, ya que el

hecho de poseer una pelvis más ancha disminuye la eficacia mecánica de las piernas a la hora de correr. El fémur pierde verticalidad y esa mayor angulación produce un excesivo acercamiento de ambas rodillas en plena carrera. Como consecuencia, el riesgo de sufrir lesiones en la rodilla aumenta.
Lesiones
La fragilidad de la rodilla en la mujer deportista puede deberse también a un equilibrio diferente entre el cuádriceps (el gran músculo situado en la cara anterior del muslo) y el tendón de Aquiles, que se ancla en la cara posterior del talón. Por lo general, los hombres presentan mayor masa muscular debido a los altos niveles de hormona masculina, de efecto anabólico, pero incluso en mujeres más fuertes los tendones de la pierna son débiles. En definitiva, y probablemente por una mezcla de ambas hipótesis, la realidad es que la mujer deportista presenta una mayor incidencia de problemas en la rodilla, especialmente en lesiones del ligamento
 cruzado anterior. Por último, una deportista es más susceptible de sufrir fracturas óseas debido a un complicado círculo vicioso producido, paradójicamente, por un exceso de entrenamiento. La pérdida de una cantidad excesiva de grasa corporal conduce en muchos casos al cese de la menstruación. Si esta situación se prolonga, se puede producir una pérdida prematura de masa en los huesos (osteoporosis) debida a una caída de los niveles de estrógenos en la sangre.
Gentileza Diario El Mundo de España

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Las mujeres más influyentes de la historia del deporte argentino

Ellas han llevado los colores a lo más alto de la elite mundial y dejaron sus apellidos grabados para siempre.

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En La Deportista destacamos a las deportistas argentinas que hicieron historia, marcaron un antes y un después, y fueron influyentes para que otras generaciones de mujeres se sumen al deporte.

Luciana Aymar: magia en el hockey

Es considerada la mejor jugadora de la historia del hockey y ha cambiado el paradigma del juego a nivel mundial. Fue elegida ocho veces como la mejor del mundo y ganó dos mundiales, cuatro medallas olímpicas y seis Champions Trophy. Sin dudas, una de las mujeres más destacadas e influyentes del deporte argentino.

Gabriela Sabatini: un ícono del tenis

Gabi es un ícono del tenis y del deporte argentino. La mejor tenista del país de todos los tiempos, aunque Mary Terán de Weiss haya sido, entre los años 40 y 50, la primera estrella del tenis nacional. Sabatini fue número 3 del mundo en el circuito WTA y ganó el US Open en 1990. También fue medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1988.

Paula Pareto: la pequeña gigante

La judoca es una verdadera fenómena en el deporte femenino. Actualmente es campeona del mundo y medalla de Oro en los Juegos Olímpicos 2016 en su categoría (hasta 48 kilos). Además, ya había ganado medalla de Plata en Pekin 2008. Además, se recibió de médica y está haciendo la residencia en traumatología. Una genia.

Nora Vega: multicampeona en patín

La marplatense es la mejor patinadora de la historia argentina y llevó la antorcha olímpica en los Juegos de Atlanta 1996 y Pegín 2008. Logró cinco títulos mundiales entre 1979 y 1994, seis títulos panamericanos y diez títulos sudamericanos.

Jeanette Campbell: una pionera de elite

Fue una nadadora francesa nacionalizada argentina campeona y plusmarquista argentina y sudamericana y ganadora de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Berlin 1936, donde igualó el récord olímpico. Fue una promotora del deporte femenino y fue la primera atleta mujer en obtener una medalla y en participar de un juego olímpico.

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Marcela Acuña: número 1 del boxeo

La Tigresa Acuña fue una pionera en el boxeo femenino argentino y se convirtió en una figura emblemática al ganar cuatro títulos mundiales en peso pluma (WIBA) y peso supergallo (WIBA / CMB). Abrió las puertas para que otras mujeres se destaquen en el boxeo.

Noemí Simonetto: primera atleta de plata

La atleta argentina fue la primera sudamericana en ganar una medalla olímpica al lograr la de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 1948. En 1945 se ubicó primera en el ránking mundial de 80 metros con vallas y de salto en largo. Ganó 17 medallas (11 de oro) en los campeonatos sudamericanos entre 1941 y 1947.

Cecilia Carranza: regatista de oro

La regatista se consagró campeona olímpica junto con Santiago Lange en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Fue subcampeona mundial en 2014, campeona panamericana en 2011 y varias veces campeona sudamericana y argentina.

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Investigación científica asegura que caminar todas las semanas aumenta la expectativa de vida

El ejercicio y la salud están estrechamente relacionados. En un mundo con grandes problemas de sedentarismo, sobrepeso y obesidad (sumado las enfermedades que se producen a raíz de estas) la actividad física es una parte fundamental del cuidado de la salud.

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El ejercicio y la salud están estrechamente relacionados. En un mundo con grandes problemas de sedentarismo, sobrepeso y obesidad (sumado las enfermedades que se producen a raíz de estas) la actividad física es una parte fundamental del cuidado de la salud. En general se recomienda un mínimo de dos horas y media de ejercicio moderado cada semana para una salud y una longevidad óptima. Cuando se trata de caminar, un ritmo moderado implica andar a aproximadamente 4 kilómetros por hora.

Ahora, por primera vez, los investigadores de la American Cancer Society (ACS) analizaron específicamente cómo caminar por encima y por debajo de este nivel mínimo afecta la salud, específicamente la salud de los estadounidenses mayores, y las noticias son buenas.

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La actividad física, incluyendo solo salir a caminar, está asociada con un menor riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2 y, hasta cierto punto, cánceres de mama y colon. Caminar baja los marcadores de algunas de estas enfermedades, como la insulina, el colesterol y los niveles de presión arterial. El estudio de la ACS, publicado en la edición de octubre de la revista científica American Journal of Preventive Medicine, también encontró una fuerte asociación entre caminar y reducir el riesgo de muerte por enfermedad respiratoria.

En general, cuanto más se camina, menor es el riesgo. Pero estos investigadores también encontraron que caminar por debajo de la recomendación mínima como única forma de ejercicio puede extender el tiempo de vida en comparación con alguien que está inactivo. Por otra parte, no encontraron una diferencia significativa entre cumplir y exceder los niveles recomendados en aquellos para quienes caminar es su única actividad física.

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Además de la prevención de enfermedades y la longevidad, caminar y otras actividades físicas también se asocian con una mejor salud mental y un mejor funcionamiento cognitivo. Los investigadores describen el caminar como el ejercicio perfecto para hombres y mujeres mayores.

Los expertos de Harvard Medical School señalan que caminar puede ser tan eficaz como los medicamentos para aliviar el estrés y evitar la depresión. Para mantener el hábito de caminar, los especialistas recomiendan atar las caminatas a otros eventos del día, como el desayuno o el almuerzo, para empezar a asociar mentalmente el hecho de caminar con estas actividades, y tener un recordatorio diario de que es hora de caminar.

También está recomendando escuchar audiolibros o música mientras se camina y pasear con un amigo o pareja. NR

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Fuente consultada: infobae

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Los mejores ejercicios para ganarle la batalla a la “pancita” y marcar los abdominales

Lucir una zona abdominal tonificada es una tarea compleja de lograr pero no inalcanzable. Rutina exprés para trabajar el área íntegramente.

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El objetivo es el mismo: tonificar la zona del vientre, lograr transformar la adiposidad acumulada en músculos firmes y relucientes. Ganarle la batalla a la “pancita” es una de las metas más buscadas y a la vez más complejas de alcanzar. Pero no imposible.

En general, los instructores recomiendan una serie de pautas para ejercitar correctamente el abdomen, involucrando íntegramente las porciones musculares y evitando lesiones lumbares, cervicales y en la parte inguinal.

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El primer paso es desarrollar la técnica de manera adecuada. Básicamente, se trata de localizar el movimiento y la fuerza en la zona que se está ejercitando para poder relajar el resto del cuerpo.

Luego, mantener la constancia del entrenamiento, que debe estar complementado con una dieta rica y saludable. No hay más misterios. Los consejos se enmarcan dentro de estas reglas. Lo que incidirá después es la variante con que se trabaje el área.

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Existen diversos estilos para trabajar los abdominales. Pero no todos brindan los mismos resultados. El preparador físico Luciano Buzzetti compartió tres ejercicios de los más efectivos. Una rutina exprés y eficaz para empezar a llegar al popular six-pack de cara al verano.

1. Abdominales con elevación de una pierna
Consiste en acercar las piernas con el torso y volver a la posición inicial, con todo el cuerpo estirado. Con los brazos siempre extendidos, elevarlos al mismo tiempo que lo hace una de las piernas, que van intercalando en cada movimiento. “La ejecución debe ser despacio, sin apurarse. La fuerza la hace la panza, no el cuello”, apuntó el especialista . Hacer tres series de 20 repeticiones.

Abdominales con elevación de una pierna

2. Plancha sobre bosu
Una de las variantes más valoradas por los profesionales de la actividad física: los isométricos, en este caso empleando el bosu. Puntos claves de la posición: la espalda recta, los brazos extendidos y la panza contraída. Bien afirmado sobre la herramienta, a la vez que se desarrolla la musculatura, se trabaja también la estabilidad corporal.
Por lo exigente, la cantidad de series y repeticiones se determinará según cada individuo. Una planificación habitual comprende entre tres y cuatro vueltas, de 30 a 40 segundos cada una.

Plancha sobre bosu2

3. Cortos sobre bosu
El último ejercicio también se ejecuta con el bosu. En este caso, son los famosos “cortitos”. Buzzetti señaló que se debe subir y bajar estando “boca arriba, con los brazos abiertos (las manos detrás de las orejas), la vista al frente, mirando hacia el techo, y el lumbar (la espalda) debe quedar apoyado en la curvatura del bosu”. La secuencia será la misma que en el primer ejercicio. NR

Cortos sobre bosu2
Fuente consultada: infobae

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